A 50 años de la Ley de Moore, el hito que marcó la tecnología y cambió la manera de vivir

El 19 de abril de 1965, el ingeniero estadounidense Gordon Moore, cofundador de Intel, determinó que el número de transistores en un chip se duplica cada 18 meses, manteniendo el mismo (o menor) costo y el mismo espacio. De las súper computadoras que ocupaban una habitación a los smartphones, con su aporte Moore transformó la sociedad en estas 5 décadas.

Buenos Aires, 19 de abril de 2015 – En el año 1962, Los Supersónicos preveían la existencia de robots en la vida cotidiana. Sus coches ya eran inteligentes. En 1989, El Dr. Brown y Marty McFly (Volver al Futuro, 1985), vivían en un 2015 con comandos de voz, anteojos inteligentes, teleconferencia y control de gestos. Arthur C. Clark predecía la utilización de tabletas para la lectura de su saga “2001: Odisea del Espacio”. Originalmente, el visionario autor le llamó “Newspad” al dispositivo. Muchos otros inventos de la ciencia ficción se volvieron realidad porque surgieron de un mismo concepto: en el futuro, la vida cotidiana es más inteligente. Todos los dispositivos que hoy son comunes, como las PCs ultracompactas, los smartphones, las tabletas y hasta los wearables, sólo existen gracias a una ley formulada en 1965 por Gordon Moore, el cofundador de Intel. Moore afirmó que el número de transistores en un chip se duplica en promedio a cada 18 meses, manteniendo el mismo (o menor) costo y el mismo espacio. A 50 años de esta observación, publicada por primera vez el 19 de abril en la Electronics Magazine, el ingeniero norteamericano revolucionó la industria tecnológica, la economía y la sociedad.

“El efecto de su ley va más allá: el procesamiento de los chips aumenta 100%, es decir, la tecnología se vuelve doblemente más eficaz a cada ‘generación’. Sin embargo, la relación costo es inversamente proporcional y como resultado la industria puede desarrollar nuevos productos y servicios”, explicó Lorena Zicker, Gerente General de Intel Argentina. Un error frecuente es pensar en la Ley de Moore como una aplicación exclusiva del mercado de computadoras. Los procesadores de silicio se aplican a una gran variedad de productos: smartphones, relojes, anteojos, joyas y prendas de vestir inteligentes, electrodomésticos, videojuegos, automóviles y sistemas de seguridad. Hasta el cajero automático, que es la tecnología en su forma más habitual, requiere poder de procesamiento. En la mayor parte de los países de América Latina, hace 30 años las operaciones se hacían exclusivamente en el banco, con la presencia del titular de la cuenta. Hoy es posible pagar no solo por cajero sino vía Internet en el celular. La velocidad de la innovación impuesta por Moore ha acostumbrado a todos, pero está lejos de ser algo normal en todos los terrenos. Por ejemplo, el programa espacial Apolo para llevar humanos a la luna costó 25.000 millones de dólares. Si los precios disminuyeran al ritmo de la Ley de Moore, actualmente el programa costaría casi lo mismo que un pequeño avión privado. Y la travesía a la luna, que en 1969 llevó tres días, tomaría ahora un minuto.

Tecnología cotidiana: una vida inteligente

Hoy la tecnología está en todos lados y rodea a los usuarios. Un tema recurrente en el verano fue el “boom” de las selfies con smartphones y tabletas. Pero esto sólo es posible gracias al ritmo de la innovación impuesto 50 años atrás por Moore. Si un teléfono inteligente o una tableta con Intel se fabricaran hoy utilizando la tecnología de 1971, sólo el microprocesador sería del tamaño de un estacionamiento. Por ejemplo, el primer celular, el Dynatec creado en 1974, tenía 25 cm de largo y 7 cm de ancho. Su peso supera al de todos los modelos actuales: 794 g. Y la batería duraba apenas 20 minutos. Esa novedad costaba 4.000 dólares. Actualmente, además de ser más livianos, finos, portátiles y potentes, los equipos móviles son 10 veces más baratos. ¿Por qué? Comparados con el primer microprocesador de Intel, el Intel® 4004, los procesadores de 14 nm de hoy ofrecen 3.500 veces más rendimiento y una eficiencia energética 90.000 veces mayor.

Considerando apenas el mundo de las computadoras, se puede afirmar que todo aquello que procesa información lo hace mejor con la tecnología de última generación. Una de las primeras súper computadoras de la historia, la Cray-1, de 1976, podía realizar 160 millones de operaciones de puntos flotantes por segundo y tenía 8 megabytes de memoria. Las computadoras personales más básicas de la actualidad tienen 100 veces más de memoria. Pero no hace falta irse tan atrás para ver la evolución, que se nota incluso en períodos cortos de tiempo. “Llevó menos de 50 años que las tabletas, notebooks, 2en1, All-in-Ones, NUCs y mini PCs tuvieran una eficacia infinitamente superior que las primeras computadoras. Además, ya no ocupan una habitación entera y son compactas, livianas y portátiles. Pero la innovación en la PC sigue sorprendiendo. Los equipos con procesadores de 5° Generación de Intel se encienden hasta 9 veces más rápido que laptops con cuatro años de antigüedad y logran una duración de 1,5 horas más que en la generación anterior. Pero además son más móviles que nunca: pesan menos de 1,4 kilos y tienen menos de 16 mm de grosor”, aseguró Mariela Bravo, Gerente de Consumo de Intel Argentina.

Un futuro conectado

La observación de Moore transformó la computación de algo raro, caro y de acceso para unos pocos en una fuerza transformadora de bajo costo para toda la sociedad. En la dinámica establecida por Moore está fundado el motor de la innovación que llevó a la creación de Internet, las redes sociales y la Internet de las Cosas. Pero también impacta en todos los espacios de la vida social, cambiando la manera en que la gente interactúa entre sí, trabaja, se educa y se desarrolla. Aunque lo mejor todavía está por venir. En 2019, 11.500 millones de cosas estarán conectadas a la red, según el estudio de Cisco® Visual Networking Index™. Actualmente hay un poco más de 3.000 millones de habitantes con acceso a Internet en el mundo. Es decir, las proyecciones apuntan hacia un futuro cercano en el que el número de conexiones con Internet será aún mayor que el número de personas vivas.

Moore no podía asegurar que su ley estaría vigente por mucho tiempo. Pero, hace 50 años, la Ley de Moore era un principio del liderazgo en la industria, de la eficacia en los negocios y, aunque la mayoría de las personas nunca haya visto un procesador, continúa creando lo increíble.