El Internet de las cosas: ¿Hacia a dónde vamos?

El Internet de las cosas: ¿Hacia a dónde vamos?

*Por Lorena Sequeira, de Intel


3 de noviembre de 2014 – La llamada Generación X ha sido una generación privilegiada. Quienes formamos parte de ella hemos vivido cambios que han revolucionado nuestro mundo de muchas formas… Pasamos de un mundo donde la información no siempre estaba disponible o donde llegaba con mucho retraso a un mundo donde todo está prácticamente en la punta de los dedos; la tecnología y las telecomunicaciones lo han cambiado todo, una vuelta de 180 grados. Sin embargo, no importa que tan sorprendentes sean los cambios de los últimos 40 años, lo que nos espera en el futuro cercano se vislumbra mucho mayor y a un ritmo mucho más veloz; tanto que, en comparación, la velocidad de cambio vivido hasta ahora dejará de ser tan sorprendente.

En un poco más de 30 años pasamos de televisores blanco y negro, de perilla y con tubos al vacío a pantallas de alta definición, de unos milímetros de grosor, con conexión a Internet y en algunos casos con la capacidad para ser controlados por el movimiento de las manos y los gestos del rostro. Hemos pasado de computadoras que pesaban 8 kilogramos o más a dispositivos con gran capacidad de cómputo, ultralivianos, ultra portátiles, tan cotidianos como los teléfonos inteligentes que superan por mucho la capacidad las primeras PCs de hace 30 años. El avance en las comunicaciones eliminó la necesidad de la ayuda de operadoras para conectarse telefónicamente con otros y ahora hasta es posible incorporar el video en la comunicación. La constante reducción en tamaño y costo de los dispositivos con capacidad computacional y/o de comunicación nos está llevando a una nueva etapa: la Internet de las cosas o la IoT, como se conoce comúnmente por sus siglas en inglés.

La Internet de las cosas se está volviendo un concepto cada vez más común en las conversaciones, y en las lecturas, del área de tecnología, pero también está formando cada vez más parte de nuestra vida, lo notemos o no. Dispositivos como relojes o brazaletes con sensores de movimiento y ritmo cardiaco, o con capacidad para complementar un ‘smartphone’ (como el MICA), chaquetas con biometría, zapatos con posicionamiento global, dispositivos que nos permiten “sentir”  a distancia (tacto, presión/fuerza, temperatura), monitores de actividad física y movimiento, sensores de temperatura, monitores de frecuencia cardiaca, temperatura corporal y control del sueño son unos pocos de los ejemplos de dispositivos que componen la IoT en nuestro día a día; faltaría por enumerar muchos otros que forman parte de fábricas, tiendas, edificios, ciudades, autos, casas y casi cualquier otro ambiente cotidiano. Muchas veces no sabemos que son o que podrían ser parte de la IoT, y otras veces damos por un hecho su funcionamiento y no los relacionamos con ella.

El campo de la IoT es un campo tan nuevo y en evolución tan rápida que algunas de las fuentes principales de análisis tecnológico o incluso algunas de las mismas compañías que lideran el mercado de la tecnología no han llegado a un consenso en cuanto al número de dispositivos conectados que tendremos en un futuro tan cercano como el 2020. Si se hace una revisión rápida de los pronósticos publicados por referentes como IDC, Gartner, Cisco* o Intel®, se encuentra que el pronóstico de dispositivos conectados para el 2020 varía desde unos 26 mil millones hasta unos 200 mil millones. Una diferencia de números tan abismal que no puede dejar de llamar la atención.

Gartner, en un reporte publicado a finales del 2013[i], vaticina que para el 2020 habrá unos 26 mil millones de dispositivos conectados a Internet. En un reporte de mediados del 2013, Cisco[ii], indica que el número podría llegar a los 50 mil millones de dispositivos, considerando la cantidad esperada de “cosas” que existirían y la proporción esperada de “cosas” conectadas, aunado a la reducción de los costos en tecnología y en conectividad. Pero números de IDC publicados por Business Wire en octubre del 2013[iii], indican que se espera que la base instalada de la Internet de las cosas llegue a más o menos 212 mil millones de “cosas” a nivel global para el final del 2020.

¿Por qué estos pronósticos con diferencias abismales en el crecimiento de la IoT para los próximos 5 o 6 años? Hay muchos retos aún en el ambiente, a pesar de que damos muchos puntos de la tecnología por sentados y no tendemos a analizar su influencia por estar tan incorporados en la vida cotidiana; las bases para la explosión esperada no están del todo firmes. Temas como la conectividad confiable y de bajo requerimiento energético, la compatibilidad y la comunicación entre dispositivos o la recarga eléctrica autónoma, son tópicos abiertos y en evolución.

En escenarios y aplicaciones para ambientes controlados, el concepto de IoT es mucho más sencillo de implementar. En espacios “confinados”, como tiendas, talleres, hospitales o universidades, es posible implementar una infraestructura de comunicaciones confiable y proveer fuentes de recarga energética necesarias para el funcionamiento, al menos, de los dispositivos o sensores fijos, e implementar un proceso logístico aceptable para asegurar el buen funcionamiento de los móviles.

 


[i] Gartner Newsroom: “Gartner Says the Internet of Things Installed Base Will Grow to 26 Billion Units By 2020”, 12 de diciembre, 2013. http://www.gartner.com/newsroom/id/2636073

[ii]  Cisco newsroom: “Connections counter: The Internet of Everything in Motion”, 29 de julio, 2013. http://newsroom.cisco.com/feature-content?type=webcontent&articleId=1208342

[iii] Business Wire news “The Internet of Things Is Poised to Change Everything, Says IDC”, 3 de octubre, 2013. http://www.businesswire.com/news/home/20131003005687/en/Internet-Poised-Change-IDC#.VBoipfldV8E